Financiación empresa: ¿Qué hacer con los problemas de liquidez?

Financiación Empresa

10 Consejos para mejorar la situación de tesorería en una empresa

1- No confundir problema de liquidez con problema de solvencia

Cuando una empresa tiene problemas para honrar sus pagos, tiene un problema de liquidez. Puede tener muchas causas, y no siempre va relacionado con una degradación de los resultados o de la rentabilidad. Por ejemplo un crecimiento muy rápido puede hacer que el Capital Circulante aumente mucho y provoque problemas de tesorería.

Sin embargo, hay que asegurarse de que el problema de liquidez no es un síntoma de problemas financieros más profundos y a más largo plazo (acumulación de pérdidas, desequilibrio estructural del balance). En este caso, de tomarse unas medidas a corto plazo para mejorar la tesorería, se aplicaría el refrán de “pan para hoy, hambre para mañana”. Es necesario un análisis del balance.

2- Identificar todos los recursos financieros y el uso de los mismos

Una empresa tiene varias formas de financiarse. Desde las opciones a más largo plazo como la aportación de capital por parte de los socios o accionistas, hasta el crédito autorizado por los proveedores a corto plazo, pasando por todas las herramientas que proponen los bancos o instituciones financieras a varios plazos (prestamos tradicionales, leasing, líneas de descubierto, cesión de créditos, factoring,…).

Estos recursos la empresa les emplea de varias formas: invirtiendo en instalaciones o equipos, comprando las existencias de materias o de productos necesarios para su actividad, pagando sus gastos y financiando el crédito de los clientes.

Para cada empresa, esta fase de identificación de la situación actual es vital, ya que hará florecer situaciones anómalas y posibles soluciones.

3- Reducir los usos para necesitar menos recursos

Suena a algo muy obvio: si la empresa destina menos dinero a las partidas que financia, necesitará menos recursos financieros, y mejorará su situación. Suena obvio, pero lo difícil es identificar los puntos donde reducir.

4- Inversión, alquiler, leasing y desinversión

Aunque la mayor parte de las empresas están familiarizadas con las diversas formas de adquirir los equipos, herramientas o instalaciones necesarios a su actividad, es posible que en las estructuras más pequeñas se siga invirtiendo de una forma más clásica, utilizando los recursos financieros de la empresa sin considerar otras posibilidades de financiación.

Refinanciar los activos de la empresa empleando el método más adecuado para el activo en cuestión permitirá liberar liquidez en muchos casos. Alquiler, leasing, financiación tradicional, cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes desde el punto de vista del coste y del impacto en tesorería.

De forma más extrema, una solución puede ser de vender activos que no sean estratégicos para la empresa, pero esta medida se tiene que adoptar solo cuando se este seguro de la solidez de la estructura financiera de la empresa. De lo contrario, al poco tiempo volverían los problemas de liquidez, y la empresa se habría empobrecido.

5- Optimización de existencias

Muchos negocios no pueden funcionar sin unas existencias, por ejemplo en el comercio. Suele ser un empleo muy notable de los recursos financieros de la empresa, y aunque no se pueda eliminar totalmente, hay formas de reducirlo.

Siguiendo la forma de trabajar tradicional, con unas existencias que pertenecen a la empresa, se puede optimizar las existencias teniendo un buen sistema informático de gestión que sea capaz de dar una visión clara de las ventas de cada producto y de las existencias asociadas. En particular, permitirá calcular la rotación de stock de cada producto, para ver si hay excesos (o si al contrario falta producto) referencia por referencia. Incluso, hoy en día, algunos programas informáticos son capaces de proponer los pedidos basándose en los históricos de ventas y el nivel actual de stock para ayudar a optimizar.

Pero también existen otras formas de trabajar. No son una novedad (en la industria de la automoción por ejemplo llevan décadas), pero suponen un cambio en la forma de trabajar tradicional. Cada empresa debería plantearse si realmente hace falta que tenga existencias propias, o si podría tenerlas el proveedor, siempre que los procedimientos sean los suficientemente flexibles para no encontrarse en situación de ruptura de stock.

6- Financiación de los clientes

Es una tradición comercial muy arraigada, la de dar a los clientes un crédito de hasta varios meses para pagar sus compras. Una tradición que cuesta mucho (en términos de financiación) y que conlleva un riesgo importante (impagado), pero que por motivos comerciales es necesaria en muchos casos para poder vender.

Sin embargo, muchas empresas caen en la costumbre de dar crédito a los clientes sin diferencias. Al principio se exige un pago al contado, y cuando el cliente se vuelve habitual y pide un crédito se le concede. Pero no se hace un seguimiento en el tiempo de estos créditos. No obstante, al igual que para los precios de venta, las condiciones de pago tienen que ser una decisión basada en la importancia estratégica del cliente. La empresa tiene que tener en mente siempre reducir estas condiciones, y que los clientes sean conscientes de que es una situación privilegiada.

En caso que sea necesario, el saldo de los clientes puede también convertirse en efectivo, a través de varias herramientas, como llevar los efectos al descuento, vender deudas antiguas, usar el factoring,… Sin embargo, estos recursos suelen ser muy caros.

7- Trabajar la rentabilidad

La situación de tesorería de una empresa depende también en buena medida de su rentabilidad. Las medidas que permitan aumentar los resultados de la empresa, siempre que no impliquen un aumento desmesurado del Capital Circulante, ayudarán a enderezar la situación de liquidez de la empresa, especialmente planes de reducción de gastos.

8- Capital social y fondos propios

El análisis de la situación de la empresa puede indicar muy rápidamente que la empresa no tiene el capital suficiente para ejercer su actividad. Las causas pueden ser muchas. Puede que desde el origen los accionistas hayan querido invertir lo mínimo legal sin valorar las necesidades del negocio. Puede que los accionistas hayan exigido año tras año unos dividendos fuertes que impidieron que los fondos propios de la empresa se hayan reforzado suficientemente. Puede que una mala racha de resultados haya consumido las reservas.

En un caso de un capital insuficiente, la empresa se ve obligada a recurrir más al crédito bancario y al crédito proveedor, y en los momentos más bajos de su ciclo de tesorería, puede que no se encuentre con suficiente liquidez para pagar. Y si los bancos se muestran más restrictivos, la situación se puede complicar mucho.

Los accionistas tienen la responsabilidad de dotar a su empresa de los fondos necesarios al buen desarrollo de su actividad. Si el capital es insuficiente, y creen en la capacidad de la empresa, tendrán que aumentar el capital. Además, si los propios accionistas no quieren aportar, ¿Quién creerá en la empresa?

9- Negociar con los bancos

Otro desajuste puede ser que la financiación de la empresa a través del banco este desequilibrada, por ejemplo que los préstamos a largo plazo no sean los adecuados, y que para compensar la empresa tenga que usar fuentes de financiación a corto plazo.

Con un buen análisis del balance y un banquero dispuesto, en una situación de rentabilidad de la empresa y con garantías normalmente no debería ser demasiado complicado convencer el banco de ampliar los préstamos a largo plazo hasta un nivel razonable, aunque en los últimos años las empresas tienen evidencias de que se ha complicado y mucho el acceso a la financiación.

10- Contar con los proveedores

Como cliente, es lógico intentar alargar al máximo las condiciones de pago a los proveedores. Sin embargo es más fácil obtener mejoras si no se ha tenido ningún retraso en los pagos, y cuando la coyuntura económica es más favorable que la de la crisis actual. Aunque no sea fácil, es necesario negociar y alargar las condiciones, al menos con aquellos proveedores con los cuales se pueda tener una posición de fuerza de negociación.

Sin embargo, puede ser un arma de doble filo, ya que si un proveedor da mucho plazo para pagarle y se usa con exceso este crédito para financiar la actividad, se podría llegar a poner el futuro de la empresa en manos de un cambio de política del proveedor.

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