¿Qué es el activo circulante?

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De vez en cuando en el blog nos interesa explicar algunos términos financieros muy comunes. En esta ocasión le toca el turno al activo circulante, uno de los elementos más importantes en la gestión de tesorería de una empresa. Después de una rápida definición, pasaremos a detallar sus principales componentes.

Definición del activo circulante

Podríamos definir el activo circulante como el conjunto de elementos del balance destinados a ser inmovilizados por una duración menor a un año. Como está definición suena un poco técnica, la podríamos simplificar diciendo que el activo circulante son aquellos activos de la empresa que se podrán cobrar a corto plazo (es decir en un periodo de tiempo inferior a un año).

¿Qué incluye el activo circulante?

Empezando por los activos que más rápidamente se pueden convertir en dinero en efectivo, estos son principales activos que se incluyen dentro del circulante:

  • El dinero en caja: difícil de imaginar un activo más rápidamente recuperable.
  • Los saldos de las cuentas bancarias: un solo retiro y se convierten en dinero en efectivo.
  • Las inversiones en valores: una empresa puede comprar acciones y obligaciones para sacar rentabilidad a su tesorería. Esos valores pueden venderse rápidamente para conseguir dinero.
  • Los saldos de clientes: se supone que en la fecha de vencimiento de su factura, el cliente pagará el importe adeudado, en efectivo, por transferencia bancaria o por cualquier otro medio de pago. En la eventualidad (rara) de que se facture con vencimiento superior al año, no se consideraría un activo circulante. De manera más general, también forman parte del activo circulante otros importes que terceros nos adeudan (por ejemplo saldos de impuestos a favor, deudas de empleados con la empresa).
  • Las existencias: los stocks se pueden usar o vender rápidamente, por lo que también se consideran activo circulante.

¿Por qué es tan importante?

Cada empresa debería vigilar con cuidado su gestión del activo circulante, en particular el tema de los créditos a clientes y de las existencias. Cada euro menos en estos puestos supone tener más dinero en tesorería, o menos necesidad de financiación. Minimizar las existencias y los saldos de clientes no es una tarea fácil, hay que buscar un equilibrio entre los objetivos empresariales y los objetivos de tesorería, pero es un paso necesario para una buena gestión de las finanzas de empresa.

 

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