Plan de empresa para un alojamiento rural

Montar una casa rural es la solución que han encontrado muchas personas para cumplir dos objetivos de una sola tacada: tener su propio negocio y disfrutar de un estilo de vida más tranquilo, lejos del bullicio de las grandes ciudades. Por eso no es sorpresa que una de las opciones de negocio más frecuentes para emprendedores sea plantear abrir un alojamiento rural. Sin embargo, por lo general las tasas de ocupación son bajas, a pesar de que la demanda haya crecido notablemente en los últimos años. Vamos a ver como plantear el plan de empresa para una casa rural.

Definición y requisitos

Los alojamientos rurales (casas o pisos), son un tipo de establecimientos de turismo rural en los que la persona titular no está obligada a obtener rentas de actividades agrarias, ganaderas o forestales, pero debe residir efectivamente en la misma comarca, en los municipios limítrofes de la comarca o en la vivienda, dependiendo de la modalidad.

A efectos de información para las personas usuarias, los establecimientos de turismo rural deben estar convenientemente señalizados con el distintivo “TR”.

Para más información sobre la legislación vigente, consulte la normativa.

Planteamiento

Antes de montar un alojamiento rural, tienes que definir claramente el planteamiento de tu negocio, con aspectos como:

  • El tipo de vivienda en la que vas a dar el servicio.
  • La ubicación. Importa que haya mercado para tu negocio y que te apetezca vivir allí, porque tienes que vivir cerca.
  • Las vistas y las atracciones cercanas (rutas, pueblos, turismo, gastronomía).
  • Los servicios adicionales.

Evolución de la oferta y de la demanda

El Instituto Nacional de Estadísticas dispone de datos muy detallados sobre el sector, algo bastante habitual cuando hablamos de cualquier negocio relacionado con el turismo en España. Eso permite tener unas ideas muy precisas sobre la evolución del mercado en los últimos años.

Entre 2014 y 2017 (si extrapolamos los datos de octubre), el número de viajeros y de pernoctaciones ha crecido alrededor de un 40%. Eso significa que aproximadamente 4 millones de viajeros habrán dormido en un alojamiento rural este año, por un total de casi 11 millones de pernoctaciones, la estancia media siendo de 2,7 días (en verano hay muchas estancias que rozan la semana, el resto del año las estancias son más para fines de semana).

¿Cuál es la oferta? Unos 16.600 alojamientos rurales en octubre de 2017, una cifra en progresión de un 9% respecto al 2014. Pero son negocios muy pequeños, que emplean en total unas 24.500 personas, es decir que entre una y dos personas suelen atender las necesidades de los viajeros.

El número de plazas ofrecidas es aproximadamente de 160.000, lo que daría una media de casi 10 plazas por alojamiento rural. De nuevo, vemos que se trata de establecimientos pequeños, de pocas habitaciones, lo que explica que una sola persona pueda gestionarlos.

La tasa de ocupación es muy baja, del orden del 19% sobre el total de plazas disponibles, o del 23% sobre el total de habitaciones disponibles. Pero esa cifra media refleja grandes disparidades regionales. La tasa de ocupación por plazas disponibles es muy baja en la Comunidad Valenciana (11% en 2016), y bastante buena en Baleares (54%). Por lo general, se deduce que existe un exceso de oferta en España, pero en algunas zonas hay oportunidades turísticas.

Precio medio

Según la web especializada Top Rural, el precio medio de una noche era de 25,7€ por persona en 2017, en ligera progresión respecto al año anterior. Evidentemente, en esos datos también hay grandes variaciones entre los establecimientos. En lugares con poca ocupación los propietarios tienen mayor tendencia a bajar los precios que en zonas donde el ratio entre demanda y oferta es más favorable al emprendedor turístico.

Tipología de clientes

Los datos del INE arrojan unas informaciones muy interesantes para cualquier persona interesada en montar un alojamiento rural, y que debemos tomar en cuenta para la elaboración del plan de empresa.

  • Viajeros nacionales e internacionales. Alrededor de un 25% de los viajeros que se alojan en casas rurales proceden del extranjero, y de ellos, cerca del 80% son europeos, con alemanes, británicos y franceses a la cabeza. Dentro de los viajeros nacionales, aproximadamente el 45% del total proceden de Madrid y Cataluña.
  • Por lo general, salvo el caso de los madrileños, que por su posición central se alojan prácticamente en cualquier otra comunidad, los clientes suelen proceder en prioridad de la misma región y de regiones cercanas.

Competidores

La competencia de un alojamiento rural es bastante amplia:

  • Otros alojamientos rurales de la zona.
  • Otros alojamientos rurales de otras CCAA, para viajeros que no buscan un lugar en concreto.
  • Casas y chalets disponibles en AirBnb, que no necesariamente cumplen con los criterios de casa rural pero ofrecen una experiencia similar.
  • Hoteles y hostales.

Para eso es fundamental ser capaz de ofrecer una propuesta de valor que destaque, como por ejemplo una casa con historia (granja de época restaurada por citar una posibilidad), un entorno envidiable, grandes vistas, interacciones con la naturaleza, actividades, animales, etc…

Darse a conocer

Cuando se prepara el plan de empresa de una casa rural, hay que tener en cuenta que darse a conocer no es evidente, ya que se trata de establecimientos por definición alejados de zonas de paso, y por lo tanto deben apoyarse en una comunicación intensa:

  • En los portales especializados como el mencionado Top Rural.
  • En portales de alojamientos generalistas como Booking o Airbnb.
  • En las publicaciones turísticas del ayuntamiento, de la provincia o de la comunidad autónoma, y en sus portales web.
  • En las plataformas de opiniones de usuarios como Tripadvisor.
  • Tener una web y un perfil en Facebook también es muy recomendable.

Inversión

La inversión es muy variable. Si se parte de una casa ya acondicionada, los ajustes pueden ser mínimos para convertirla en un alojamiento rural. Pero para valorar la rentabilidad, habría que tomar en cuenta de todos modos el valor del bien inmobiliario. Y allí puede haber de todo entre los 50.000€ y los 300.000€ o más. Eso sí, a diferencia de otros negocios, el alojamiento es una inversión que en principio conservará valor a lo largo del tiempo, si se conserva bien, por lo que si se decide dejar el negocio, se podrá vender la casa, aunque sea a unos particulares.

Gastos

Además de la amortización de la compra de la vivienda, los gastos a tomar en cuenta son los suministros (agua, luz gas), la limpieza de la casa y de las sábanas, los desplazamientos en coche (gasolina), la publicidad, y el mantenimiento de las instalaciones. Y, por supuesto, estaría el gasto de personal. En el caso de un negocio unipersonal, sería la cotización de autónomo.

Ingresos

Si usamos una combinación entre los datos del INE y los de Top Rural, podemos estimar que la facturación media de un alojamiento rural en 2017 es de unos 17.000€ anuales, una cifra ciertamente modesta, pero que se puede duplicar o más en algunas zonas donde las tasas de ocupación son mejores. Eligiendo un buen sitio, se podría alcanzar sin demasiados problemas una facturación de 30.000€ anuales. Como los gastos no suelen ser muy elevados, y como por lo general la vida en los pueblos es bastante más económica, puede ser un negocio interesante.

Incluso se puede compaginar este tipo de actividad con otras, como por ejemplo un negocio online, ya que la gestión de un alojamiento rural no implica estar ocupado todo el tiempo, aunque sí requiere una gran disponibilidad.

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