Los tres ejes de la racionalización de gastos (cost killing)

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El término anglosajón de cost killing se refiere a la práctica de racionalizar los gastos en una empresa, a menudo con la ayuda de consultores externos especializados. Esa filosofía de optimización se suele basar en tres grandes estrategias que obligan a la empresa a reflexionar profundamente sobre su organización, especialmente en el ámbito de las compras y del personal.

Repaso exhaustivo de gastos y compras

El paso más lógico en un proceso de optimización de gastos es hacer una lista completa de todos los gastos y compras de la empresa, sea para una parte de su actividad o para el conjunto de ella. Se repasan entonces cada uno de los conceptos, para decidir si son necesarios, opcionales o fútiles. Se buscan alternativas más económicas para los elementos necesarios y además se recortan los menos imprescindibles a la buena marcha de la empresa.

Este trabajo se suele hacer desde consultoras especializadas, porque tienen experiencia y referencias para encontrar alternativas al mejor precio.

Análisis coste resultado

Otro eje importante del proceso es hacer un análisis coste resultado para cada uno de los gastos de la compañía. En este caso, ya no se busca una alternativa más barata para un servicio en concreto, sino que se busca medir cual es el funcionamiento óptimo, basándose en criterios de rendimientos. Por ejemplo, en temas de personal comercial es habitual tener como referencias unidades de ventas o cifras de facturación medias por persona. Pero el tema no se limita a las problemáticas de personal, sino a toda la organización de gastos de la empresa.

Externalización o recuperación de actividades

Otra gran problemática es la cuestión de saber si es mejor externalizar servicios o llevarlos internamente. Esta pregunta no solo afecta a temas económicos, sino también a la estrategia de la empresa. No sería lógico, por ejemplo, externalizar funciones estratégicas, que haría que la compañía fuese dependiente de sus proveedores para el corazón de su actividad.

Aunque la idea más extendida es que la externalización es más económica que los servicios internos, en realidad no siempre es el caso. A veces, sale más a cuenta recuperar servicios externalizados para ahorrar costes y optimizar el funcionamiento de la compañía.

Objetivo del cost killing

Antes de terminar este breve artículo, quiero destacar que el objetivo del cost killing es optimizar los gastos. Y digo optimizar y no reducir porque aunque se busque principalmente mejorar la rentabilidad vía una bajada de costes, al mismo tiempo es necesario mantener la calidad del servicio, o que al menos la bajada de calidad que se podría producir sea la menor posible a ojos del cliente. De nos ser así, la empresa perdería fuentes de ingresos y las medidas de reducción de gastos se convertirían en contraproducentes.

 

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