Montar un negocio propio es una aventura apasionante, llena de retos y enseñanzas. Sin embargo, desde el inicio suele aparecer una limitación: la financiación necesaria para emprender. Sin disponer de los recursos suficientes, no se puede arrancar el proyecto. Y aquí es cuando aparece la solución del crédito. Por supuesto, conseguir un préstamo para montar un negocio no es automático.
En este artículo, vamos a compartir 3 claves esenciales para obtener la financiación: tener un proyecto compatible con un préstamo, elaborar un plan de empresa sólido y demostrar el compromiso con el proyecto. Además, haremos un repaso de las distintas opciones para lograr un crédito.
Clave 1: Tener un proyecto compatible con un crédito
No todos los proyectos empresariales pueden acceder a un préstamo. Es un punto que hay que explicar porque muchos emprendedores no lo toman en cuenta.
La diferencia entre viabilidad comercial y solvencia bancaria
Una persona con un proyecto de negocio propio tiene que entender que los bancos no son socios capitalistas, sino prestamistas que quieren minimizar su riesgo. Al contrario de un inversor privado, que puede dejarse seducir por el potencial de crecimiento, una entidad bancaria va a poner todo el foco en la capacidad de devolución y las garantías que pueda aportar el emprendedor.
Hay tipos de proyectos que encajan con un préstamo, y otros que menos
No todos los modelos de negocio son iguales ante los ojos del analista de riesgos del banco. Los proyectos basados exclusivamente en activos intangibles, como el desarrollo de una aplicación de software o una consultoría, suelen tener más dificultades para acceder al crédito tradicional, a diferencia de aquellos que cuentan con activos tangibles.
Tiene una explicación lógica. Ante un impago, el banco busca activos fijos que tengan un valor de liquidación en el mercado. Si el negocio cuenta en propiedad con maquinaria pesada, vehículos industriales o locales comerciales, el banco tiene una contrapartida tangible cuya venta podrá cubrir.
Un banco necesita garantías
Si el negocio en si mismo no dispone de activos que puedan ofrecer una buena garantía, la entidad financiera va a buscar alternativas. Compartimos aquí tres de las más habituales:
- Garantías hipotecarias. Se trata de usar bienes inmuebles para asegurar el préstamo. Si el negocio tiene un activo en propiedad, se puede usar. Pero no es el caso más habitual. Por eso, el banco se interesa por los bienes de los propios socios. Es una garantía muy segura para la entidad, pero la más arriesgada para el emprendedor.
- Garantías pignoraticias. Son aquellas que se basan en activos líquidos o financieros, como depósitos a plazo o carteras de inversión, que quedan bloqueados como respaldo del importe concedido. Aquí el emprendedor debe decidir si le compensa más vender parte de sus activos para financiar directamente su negocio, o si los usa como garantía, para aprovechar el apalancamiento y no perder posibles revalorizaciones.
- Garantías recíprocas. Existen organismos, llamados sociedades de garantía recíproca, que se encargan de avalar proyectos ante los bancos, asumiendo el riesgo de impago. Suelen ser entidades públicas con criterios propios para elegir proyectos, por lo que no valen para cualquier negocio, pero merece la pena investigarlas.
Si el proyecto no es apto para conseguir un préstamo, y el emprendedor no puede aportar garantías, entonces quizás sea mejor buscar alternativas de financiación, como por ejemplo intentar convencer a inversores.
Clave 2: Elaborar un plan de empresa sólido
Ya hemos comentado antes que el banco mira con mucho cuidado la capacidad del negocio para devolver el crédito.
Para ello, necesita ver una previsiones realistas de los futuros flujos de tesorería del negocio.
Y eso solo se puede lograr preparando un plan de empresa que incluya unas previsiones económicas de ingresos y gastos, así como una periodificación de los cobros y desembolsos.
Este plan de negocio se debe basar en hipótesis razonables y justificadas. No se trata de plantear resultados maravillosos para argumentar que los flujos de caja del proyecto permitirán pagar de sobra los compromisos de deuda. Hace falta presentar estimaciones realistas y explicar como se han hecho las estimaciones, en particular las previsiones de ingresos.
Pero el plan de empresa es más que unos simples números. Es un documento completo, que incluye la descripción del modelo de negocio, un análisis de mercado y competencia, la estrategia comercial, la presentación de los emprendedores, y más aspectos. Su propósito es aportar una visión exhaustiva del proyecto, además de demostrar coherencia y profesionalismo.
Y ya que hablamos de profesionalismo, cabe mencionar la importancia de la presentación. No solo es muy recomendable contar con un plan de empresa cuyo diseño y aspecto esté al nivel de su contenido. También los propios emprendedores deberán ofrecer una imagen impecable durante todas sus interacciones con la entidad financiera, con un discurso preparado y coherente.
Para más información sobre el plan de empresa contamos con numerosos artículos y una base de ejemplos por sectores. Estamos a la disposición de los emprendedores para ayudarles a preparar un plan de empresa sólido y totalmente personalizado.
Clave 3: Demostrar el compromiso con el proyecto
Uno de los errores más habituales entre los emprendedores que intentan conseguir un préstamo para montar su negocio es contemplar financiar el 100% de la inversión.
¿Por qué es un error? Porque se le está diciendo al banco: “No voy a arriesgar nada de mi dinero propio, quiero que me lo prestes todo. Si el negocio prospera ambos ganamos, y si fracasa pierdes tú.”
Por eso, las entidades financieras suelen exigir que el promotor del negocio asuma parte del riesgo. Si el proyecto no cuenta con una base de fondos propios o activos ya adquiridos que equilibren el balance, la probabilidad de que se rechace el préstamo es muy alta.
El banco quiere ver compromiso con el proyecto por parte del emprendedor. Y eso no se demuestra con palabras y buenas intenciones, sino con hechos. En concreto, el emprendedor tiene que invertir parte de la cantidad que necesita para financiar el negocio.
No siempre hace falta que sea mucho dinero en términos absolutos, pero tiene que ser una cantidad relevante para la persona que monta el negocio. Si, por ejemplo, un emprendedor invierte 10.000 euros que constituyen todos sus ahorros, demuestra más compromiso que quien invierte el doble, pero dispone de 100.000 euros ahorrados.
Y, más allá de demostrar compromiso, aportar parte de la financiación es una de las maneras de reducir el importe solicitado, factor que también aumenta la probabilidad de conseguir dinero. Es más, siempre se recomienda a los emprendedores que le den unas vueltas al planteamiento de su negocio para ver si pueden reducir la necesidad de financiación. Es una buena forma de reducir riesgos, guardar recursos para más adelante, y aumentar las opciones de conseguir un préstamo.
Las principales opciones de financiación
Bancos y sociedades de financiación
Siguen siendo la principal opción para pymes y autónomos. Tienen distintos tipos de créditos, que van desde cantidades pequeñas (microcréditos de unos pocos miles de euros) hasta importes más significativos. Piden solvencia y a menudo garantías.
Entidades públicas (ICO, ENISA, SGR)
- El Instituto de Crédito Oficial es un organismo público que financia proyectos de emprendedores, autónomos y pymes a través de colaboraciones con los principales bancos.
- ENISA es una entidad pública enfocada en innovación que proporciona soluciones interesantes como préstamos participativos.
- Las sociedades de garantía recíproca (SGR) no prestan dinero, pero aportan un aval a los proyectos, lo que facilita que logren financiación. Requieren la presentación de un plan de empresa.
Crowdlending
A diferencia del crowdfunding, donde los usuarios simplemente dan dinero, el crowdlending es un modelo donde un crédito se reparte entre múltiples prestamistas que así pueden diversificar su riesgo entre muchos proyectos. Cada vez hay más plataformas, aunque se suelen centrar en sectores concretos, como el inmobiliario.
Familiares y amigos
El llamado “dinero del amor” es siempre una opción para financiar un negocio, tanto como aportación de capital como mediante un crédito. Si se opta por el crédito, es muy importante formalizarlo todo en un contrato, ser transparente, y respetar el calendario. Además, hay que tomar en consideración el impacto que puede tener mezclar asuntos de dinero con relaciones personales.
Prestamistas
Cuando no valen las otras alternativas, existe la posibilidad de recurrir a prestamistas. Por lo general piden garantías reales, y además suelen aplicar un tipo de interés mucho mayor al de las entidades bancarias. Es fundamental analizar muy bien las condiciones pactadas y las consecuencias de un impago.
Otras opciones
Hay muchos actores en el mercado de los préstamos a negocios y empresas, pero no todos son opciones reales para financiar el lanzamiento de un negocio. Por ejemplo, los fondos de deuda están más interesados en empresas consolidadas.
Conclusión
Emprender es un camino de validación constante. Superar el filtro de una entidad bancaria es una de las primeras grandes pruebas de fuego para cualquier proyecto. Si el emprendedor es capaz de demostrar que su negocio es solvente, que sus previsiones son rigurosas y que es el primero en apostar su capital, estará enviando una señal inequívoca de profesionalidad al mercado.
No hay que ver las exigencias del banco como un obstáculo, sino como una oportunidad para pulir el modelo de negocio. Quien logre acertar estas tres claves, no solo habrá obtenido un crédito; habrá construido los cimientos de una empresa con futuro.

Consultor para emprendedores y fundador de Consultoría Financiera Kerfant. Desde 2010 te ayudo a preparar el plan de empresa para tu proyecto de negocio. Antes, me gradué en Empresariales en ESSEC (Francia), y trabajé más de 10 años en funciones financieras de responsabilidad, en multinacionales como Arkema o Renault Trucks.
